Hablamos de la crisis del coronavirus y las consecuencias del estado de alarma con Laura Aceituno, de la Asociación La Troje, que desde el 2004 aúnan esfuerzos con el fin de recuperar y poner en valor las variedades locales de semillas y el saber agrario tradicional de la Sierra Norte de Madrid. Sus integrantes proceden de diferentes ámbitos, desde la agricultura o la educación, hasta la investigación, la etnobotánica y la agroecología. Su camino siempre ha estado marcado por la búsqueda y la creación de alternativas que permitan la subsistencia en el mundo rural. La pandemia no ha hecho sino reforzar esa línea que, a pesar de estos tiempos inciertos, se ha visto respaldada por sus colaboradores y colaboradoras. Las personas piden más autogestión, más semillas, más lazos y más comunidad.

Como bien dicen: “Cultivar las raíces sembrando semillas que guardan la historia de muchas manos, semillas que se dejan moldear en el huerto. Cultivar las raíces, cuidar de lo que no se ve, de lo que sostiene desde abajo. Cultivar las raíces aprendiendo de las personas que estuvieron aquí antes que nosotros trabajando la tierra”.

Pregunta. ¿Cómo se ha adaptado vuestra producción a la crisis del coronavirus?

Respuesta. «Estábamos en un proceso de crear una comunidad extendida de personas colaboradoras de la asociación, pero con la crisis hemos reforzado aún más nuestra comunicación externa. Hemos hecho un esfuerzo por cuidar la relación aunque fuera de forma virtual, transmitiendo por redes y mensajes cómo avanzaban las actividades que antes se podían ver al visitar nuestra finca. También ha sido importante la difusión de campañas y manifiestos en defensa de la actividad campesina que han surgido de redes en las que participamos, como la Red de Semillas».

P. ¿Habéis tenido que introducir y/o reforzar la venta online o el reparto a domicilio para dar respuesta?

R. «Ese ha sido otro de los cambios importantes para nuestra asociación. Hasta ahora nos basábamos en la distribución por venta directa y en mercadillos. Ya distribuíamos semillas por correo, pero hemos reforzado esta vía, facilitando el acceso y la comunicación, y las colaboradoras han respondido muy bien. Con el confinamiento ha aflorado más la necesidad de cultivar la autogestión, por ejemplo haciendo semilleros en casa, así que ha aumentado mucho la demanda de semillas respecto a otros años. Con el plantel estamos barajando repartir por pueblos y enviar por correo a personas colaboradoras que están lejos, pero todavía estamos atentas a las últimas noticias».


«Con el confinamiento ha aflorado más la necesidad de cultivar la autogestión, por ejemplo, haciendo semilleros en casa, así que ha aumentado mucho la demanda de semillas»


P. Muchos consumidores y consumidoras están redescubriendo ‘por obligación’ el comercio local, las tiendas más cercanas a su casa, sobre todo por las restricciones de movilidad, ¿tenéis esperanzas de que esta circunstancia refuerce el papel del comercio local en la Sierra Norte no solo ahora sino de cara al futuro?

R. «Si, hemos notado ya esta tendencia. Hay más sensibilidad con los productores locales y también ha cambiado la perspectiva territorial, aumentando el valor de lo agrario en nuestra región. Esto también lo hemos percibido a nivel individual, a raíz de la crisis muchas personas quieren ser más autosuficientes, aprender a producir sus propios alimentos utilizando recursos locales, como nuestra semilla o plantel».

P. ¿Cómo se lidia con la presión y la incertidumbre diarias? ¿Cómo se mantiene la ilusión en un contexto de pérdidas y muy poco apoyo institucional?

R. «Ha habido momentos de mucha tensión, que también nos afectaban como colectivo porque no podíamos comunicarnos en asambleas, como solemos hacer. Pero la crisis nos ha servido para aprender a tomar decisiones y a comunicarnos eficazmente de forma virtual. La ilusión viene de las ganas de que la semilla y la planta lleguen a todas las personas colaboradoras, que nos están apoyando y reaccionando muy bien a los continuos cambios e incertidumbre sobre cómo vamos a repartir». 


« Hay más sensibilidad con los productores locales y también ha cambiado la perspectiva territorial, aumentando el valor de lo agrario en nuestra región»


P. ¿Qué esperáis del día en que se termine el confinamiento? ¿Creéis que puede haber cambios profundos en nuestra manera de comprar y consumir?

R. “Como hemos comentado antes, ya estamos viendo cambios. Ante la crisis las redes de distribución se están fortaleciendo y también el sentimiento de comunidad, que en nuestro caso es importante porque somos una asociación. Nos gustaría seguir profundizando en crear estos lazos entre campo y ciudad, y entre productores y consumidores serranos. Para ello tenemos ya varias ideas para dar salida a la necesidad de personas que no tienen acceso a un pedazo de tierra pero sí muchas ganas de vincularse a lo agrario. Esperamos poderlas parir pronto”.