Este año se cumplen cinco desde que Bailandera se lanzase a producir cerveza artesana en Bustarviejo. Poco podían imaginar sus cuatro socias -Bea, Carmen, Clara y Ana- que su primer lustro iba a estar marcado por una pandemia, la del coronavirus, que les obligaría a cerrar sus puertas y a replantearse un proyecto que une trabajo, vida y conciencia. Aún sin saber cuándo y cómo podrán retomar su actividad completa o podrán abrir las puertas de su Bar Bailandera en la plaza del pueblo, Bea habla y reflexiona con Verde Serrano sobre las causas y consecuencias de una crisis planetaria, que no ha hecho sino reforzar la vocación de estas cuatro mujeres de seguir fabricando un producto de cercanía y de apostar por lo ecológico.

Pregunta. ¿Cómo se ha adaptado vuestro comercio a la crisis del coronavirus? ¿Habéis tenido que introducir y/o reforzar la venta online o el reparto a domicilio para dar respuesta?

Respuesta. «Como productoras de cerveza, nuestra clientela mayoritaria son los bares, por lo que el grueso de nuestras vías de comercialización tradicionales se ha desplomado. En contrapartida, la venta online a particulares y tiendas de alimentación, ha tenido un aumento considerable, aunque por el momento, no es comparable en volumen. También se han fortalecido mucho la venta a grupos de consumo«.

P. ¿Tenéis esperanza de que esta circunstancia refuerce el papel del comercio local en la Sierra Norte, no sólo ahora, sino en el futuro?

R. «En este momento, estamos demasiado inmersos en la vivencia de esta situación excepcional. Probablemente, la pandemia instaure temporalmente en la sociedad el miedo a lo de fuera. El hecho de que una enfermedad comience a 20.000 kilómetros de tu casa, y se extienda a nivel global en menos de dos meses, puede generar suspicacias hacia lo lejano. Pero para que el repliegue hacia lo local perdure, tiene que darse un análisis y una reflexión profunda a nivel social, que ahonde en las causas de lo ocurrido. Que entienda que el modelo agroindustrial imperante, y la devastación del planeta, tiene implicaciones reales en nuestra vida, que mirar hacia lo local es una respuesta. Hay que seguir estableciendo redes de pequeñas productoras y trabajar juntas. La Sierra Norte podría conquistar su soberanía alimentaria, pero son básicas la organización, el apoyo mutuo, y la concienciación de la población, sin olvidarnos del apoyo institucional».


» La Sierra Norte podría conquistar su soberanía alimentaria, pero son básicas la organización, el apoyo mutuo, y la concienciación de la población, sin olvidarnos del apoyo institucional »


P. ¿Cómo se lidia con la presión y la incertidumbre diarias? ¿Cómo se mantiene la ilusión en un contexto de pérdidas y muy poco apoyo institucional?

R. «A nosotras lo que está pasando nos refuerza en los valores del proyecto. Ahora más que nunca nos reafirmamos en nuestra vocación de ser un producto de cercanía, y de apostar por lo ecológico.  En el fondo, confiamos en que el aprendizaje que nos depare el Covid 19 ponga el valor en nuestro trabajo, que aumente el grueso de consumidoras que apueste por lo local y lo ecológico. Pera la incertidumbre siempre está ahí y, si supiéramos de antemano lo que vamos a aprender de algo, no sería un aprendizaje. Por el momento, sólo no queda confiar en que éste acerque a más gente a nuestro planteamiento. Porque para nosotras es una certeza que si nuestro modelo alimentario fuera cercano y respetuoso con el entorno, no habríamos llegado a este punto«. 

P. ¿Qué esperáis del día en que se termine el confinamiento? ¿Creéis que puede haber cambios profundos en nuestra manera de comprar y consumir?

R. “Sería lo deseable, pero como ya hemos dicho, hace falta una reflexión social e institucional sobre las causas de lo que estamos viviendo. Necesitamos concluir que nuestra manera de comprar y consumir nos ha llevado a esto”.


«Se han ha cerrado los mercados de productos locales sin ningún criterio, poniendo por delante el modelo de la agroindustria global frente al modelo agroecológico y de producción de cercanía»


P. De cara a los próximos años, ¿qué medidas son necesarias para proteger proyectos como el vuestro enclavados no solo en lo local, sino también en lo rural?

R. «Pues la defensa de los mercados de productos locales al aire libre. El Estado de Alarma garantiza el derecho a la alimentación permitiendo a las tiendas continuar abiertas, pero ha cerrado los mercados de productos locales sin ningún criterio. Una vez más, se pone por delante el modelo de la agroindustria global frente al modelo agroecológico y de producción de cercanía. Un sin sentido, más teniendo en cuenta que, en lo referente a la seguridad frente al virus, el aire libre ofrece más garantías que una gran superficie».